El vasallismo al poder de la Iglesia Católica en España, se repite con el sanchismo.
Argelinos, marroquíes, tunecinos, libios, quieren reconquistar Al Ándalus, es lo mismo que se trate del final del Ramadán, el Eid al Adha ( sacrificio de animales), o la conmemoración de que se trate en cada momento.
Los musulmanes se van adentrando en España imponiendo sus rezos, vestimentas, costumbres, sus mezquitas. Los musulmanes lo han dicho “por activa y pasiva”: Reconquistarán “su territorio en la Península Ibérica” y lo hacen sobre “alfombra roja” aprovechando un gobierno de Sánchez porque conocen su debilidad y su odio al Cristianismo y a España. Resulta paradójico, al ser “presidente del gobierno”, pero es así.
La inmigración musulmana se va imponiendo en ciudades, pueblos, centros culturales, educativos, deportivos, religiosos y el gobierno sanchista respalda al islamismo.
No es cuestión de racismo, es cuestión de la invasión de España por el Islam, de imponer su cultura, su religión y sus formas de vida a los españoles.
No se trata de falta de libertad religiosa, se trata de que España no deje de ser España, y el islamismo ha encontrado una puerta de entrada a España, con alfombra roja, para invadirla sin oposición de los españoles.
Si en In Salah (Argelia) los españoles que viven en aquellas latitudes decidieran levantar una Iglesia Católica en la que pudieran tener culto, de ninguna manera lo consentirían las autoridades locales, ni sus habitantes: No existe tal reciprocidad.
En esta línea, es igualmente evidente que los insultos, caricaturas, ofensas contra imágenes religiosas cristianas que se producen en España la Iglesia Católica solo responde con “condenas verbales”, que carecen para los islamistas de fuerza ni presión algunas.
Por el contrario, sabido es que, si dichas ofensas y caricaturas se produjeran a la inversa, contra el “Profeta Mahoma”, la respuesta islámica sería violenta e inmediata, y ahí queda patente la cobardía de sus autores.
No existe tal reciprocidad porque el Islam está convencido de su superioridad ante un Sánchez débil , necesitado de votos.
El objetivo islamista es la toma de control de los territorios españoles y para ello avanza sin oposición alguna.
España está perdiendo su personalidad cristiana, social y de todo orden. El sanchismo gana.
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